domingo, 19 de marzo de 2017

PUENTE FELIPE JUVARA SOBRE LA A-2

NOTICIAS PONTONERAS:

El País de hoy, 19.03.2017 recoge una noticia sobre la próxima apertura de un hospital en Madrid. Ubicado junto a la A-2, el fotógrafo hace una instantánea del mismo y el periodista monta el artículo y hasta da nombre a la obra civil: Puente Felipe Juvara.

Los lectores de este blog ya saben que pongo las pocas noticias de puentes que se reflejan en la prensa, denunciando precisamente su escasez; en ocasiones, salen por mero accidente, ya sea por desgracias en el tráfico de vehículos o porque un personaje conocido estaba junto a algún puente que también sale en la foto. En este caso, aparece de soslayo una vieja obra del equipo formado por JAFO-JMC (José Antonio Fernández Ordoñez y Julio Martínez Calzón). Es un puente mixto, de hormigón pretensado blanco y acero corten que estos ingenieros proyectaron y construyeron en 1.985 y que dentro de la amplia panoplia de pasos elevados sobre la A-2 sigue llamando la atención cuando pasas junto a él aunque actualmente está bastante sucio y con múltiples grafitis poco artísticos.

En su día, era conocido como Puente del Marqués de Suances. Tengo material fotográfico suficiente y lo subiré al blog muy pronto, dándole el protagonismo que se merece.

NOTICIA:
LA CLÍNICA UNIVERSITARIA DE NAVARRA INAUGURARÁ UN HOSPITAL Y CAMPUS EN MADRID EL PRÓXIMO OTOÑO. 
Antonio Laborde, El País, 19.03.2017


El nuevo hospital estará ubicado en el este de Madrid, entre la Avenida América-A2, el Puente Felipe Juvara y la calle de Marquesado de Santa Marta. Tendrá una superficie total aproximada de 46.000m2, 35.000 de los cuales son de uso hospitalario.



LA PRESA DE EL GASCO

NOTICIAS PONTONERAS EN LA PRENSA


Bueno, no es exactamente una noticia pontonera pero está relacionada. El País y la CAM se acuerdan de una vieja presa de época clasicista que duró muy poco. La proyectó Carlos Lemaur -imagino que con la colaboración de algunos de sus hijos- y todavía podemos contemplar parte de sus gruesos muros. 

Cuando trasteo por el entorno del puente del Retamar, se ve a lo lejos, sobre las urbanizaciones que menudean en la falda de aquellas montañas. 

Entre otros muchos trabajos, Lemaur es protagonista del proyecto del Canal de Castilla, del que he subido el  Acueducto de Abánades   pues aunque no lo construyó él, entra en su gran proyecto. Tengo pendiente de incorporar una veintena de puentes que salvan el Canal en su Ramal Norte. Todo se andará.

LA NOTICIA:

EL LOCO SUEÑO ACUÁTICO DE CARLOS III
La presa de El Gasco y el Canal del Guadarrama, en camino de convertirse en Bien de Interés Cultural.

J.A. Aunión. El País, 19.03.2017

El monstruo de piedra de casi 60 metros de altura, con un gran mordisco justo en el medio, se levanta en mitad de un cañón sobre el río Guadarrama. Entre los términos municipales de Galapagar y Torrelodones, muy cerca de dos urbanizaciones de lujo de Las Rozas —de esas con garita y barrera a la entrada—, la inacabada presa del Gasco recuerda con su brutal belleza un proyecto tan fascinante como loco que puso en pie Carlos III a finales del siglo XVIII. Se trataba de comunicar por barco el centro de la península con el océano Atlántico a través de un canal de 771 kilómetros. Desde la presa, la vía navegable se abriría camino a través de los ríos Guadarrama, Manzanares, Jarama, Tajo, Riánsares, Záncara, Jabalón, Guarrizas, Guadalén y Guadalimar, hasta el Guadalquivir.

La cosa podía haber salido mal por todo tipo de razones, pero se frustró por el principio: la presa, diseñada para ser la más alta del mundo con 93 metros de altura, se derrumbó en parte tras unas lluvias torrenciales en 1799, 12 años después del inicio de los trabajos. La obra, del ingeniero de origen francés Carlos Lemaur —que ya había participado años antes en la construcción del Canal de Castilla entre Burgos, Palencia y Valladolid—, se paralizó.



Fotografía de Víctor Sáinz que difunde El País del 19.03.2017




sábado, 18 de marzo de 2017

PONTE VELLA. Ourense


NOTICIAS PONTONERAS:

Bueno, menos da una piedra, como se suele decir. Hace un par de días, difundía El Faro de Vigo la noticia de la presencia de Pedro Sánchez en Ourense. Quizás, por casualidad, el fotógrafo cazó al líder del PSOE muy cerca del viejo puente de origen romano y ahí queda, al fondo. 

No, no hay noticias específicas de puentes históricos o monumentales pero nos quedan estos pequeños esbozos para alimentar este fichero de noticias en prensa sobre puentes.

La información del periódico era esta; tendré que ponerla, claro está.


PEDRO SÁNCHEZ SE DESPIDE DE OURENSE HACIENDO RUNNING
S. de la Fuente Ourense 16.03.2017 | 14:35 El Faro de Vigo


El exsecretario general del PSOE corrió 11 kilómetros por el paseo del Miño.

Después del baño de masas que se dio ayer en la ciudad de As Burgas, el exsecretario general del PSOE, Pedro Sánchez, salió a correr esta mañana con el portavoz del grupo municipal de Ourense, José Ángel Vázquez Barquero. El candidato a recuperar el liderazgo del partido en las primarias de mayo hizo una ruta de 11 kilómetros por las riberas del Miño y la zona termal. En una hora de ruta, Sánchez y Barquero hablaron de deporte, de política y del partido.

Tras una hora de 'running', el candidato abandona Galicia para continuar con su campaña para las primarias frente a las que se muestra "muy optimista", indicó Vázquez Barquero.

El acto de ayer, el primero de su campaña en esta comunidad, obtuvo un respaldo masivo de la militancia, que llenó dos salas con más de 400 personas de aforo,en las que hubo gente de pie y sentada en el suelo. Tras presentar su proyecto y llamar a la gente a la "movilización" para "recuperar la credibilidad" del PSOE, Pedro Sánchez se reunió en el Liceo con 180 militantes con los que compartió unos pinchos.

Bien, como el lobo Quirce sí cazó hace tiempo este precioso puente, los curiosos pueden verlo en detalle aquí. Ponte Vella



Foto de Brais Lorenzo-EFE, El Faro de Vigo, 16.03.2017



jueves, 16 de marzo de 2017

PASO SUPERIOR AUTOVÍA A-31 Novelda-Agost

PARA EL FICHERO DE NOTICIAS PONTONERAS.

Como suelo reiterar, las noticias en prensa sobre puentes siempre están relacionadas con accidentes -en este caso, el de un pobre colega camionero que por algún despiste, casi cae sobre la carretera inferior-. Intentar informarnos sobre puentes históricos o monumentales sigue siendo la asignatura pendiente de estos medios de comunicación. 

ACCIDENTE JUNTO A UN PUENTE EN LA A-31

Pérez Gil 16.03.2017 |Periódico Información de Alicante

La autovía de Alicante-Madrid, la A-31, volvió a registrar ayer otro accidente que cortó 12 horas la circulación en sentido Madrid. De nuevo hubo que desviar el denso tráfico diario por accesos alternativos y se repitieron las habituales retenciones, colas kilométricas y pequeños accidentes por alcance mientras los agentes de la Guardia Civil y los operarios de Carreteras redoblan sus esfuerzos.

En esta ocasión el siniestro se produjo a las cuatro de la madrugada del miércoles en Novelda, en el punto kilométrico 212.750, a la altura de la primera salida. La vía no se pudo despejar hasta las cuatro de la tarde y el conductor del camión que volcó junto a un paso elevado salvó milagrosamente la vida. Tres horas necesitaron los bomberos de Elda para poder excarcelarlo. Había quedado atrapado, colgando a cinco metros de altura, entre el amasijo de hierro al que quedó reducida la cabina mientras la carga de verduras que transportaba desde Almería quedó esparcida en los dos carriles.








Fotos del periódico Información de fecha 16.03.2017 realizadas por Álex Álvarez.


PUENTE NUEVO DE HERRERA SOBRE EL RÍO GUADARRAMA

PUENTE NUEVO DE HERRERA SOBRE EL RÍO GUADARRAMA. Galapagar-Madrid 

M-519 PK 3

Al fracasar el intento de ensanchar el viejo puente de Herrera la consejería de obras de la CAM debió de plantearse la construcción de una variante en esta carretera provincial con la inclusión de otro puente que cruzara el río Guadarrama, apenas cien metros aguas abajo del anterior. El concurso de propuestas lo ganó el estudio de Carlos Fernández Casado, S.L. y los autores del proyecto fueron Leonardo Fernández Troyano y Javier Manterola Armisen que lo construyeron entre los años 1.986 y 1.987. 

Que yo sepa, no tiene nombre. Es el puente de Galapagar y yo le bautizo como Puente Nuevo de Herrera por su proximidad al puente renacentista de Juan de Herrera y porque podría considerársele una réplica contemporánea de aquella obra.

Características de la obra: Dispone de una tablero horizontal, esviado con respecto al cauce que allí hace una curva y tiene una longitud de 69 metros. La anchura total es de 10 metros con dos viales peatonales de 1,50 metros cada uno y el resto, 7 metros para calzada de doble sentido. Al igual que el puente de Herrera, sólo tiene un vano que en este caso es escarzano con un amplio rebajamiento y que reposa o se continua en dos curiosos estribos de forma piramidal. La luz del vano es de 55,40 metros y su flecha de 5,90 metros. El arco tímpano se genera a partir de un prisma triangular cortado por un cilindro de directriz circular, de forma que en los extremos la sección es triangular y en el centro trapecial. La sección transversal es un cajón bicelular formado por las losas superior e inferior y por las almas inclinadas exteriores, más un alma central vertical que divide la luz transversal de la losa superior en dos mitades. El canto de la sección central es de 1,10 metros, mientras que en la sección de los extremos es de 7,00 metros. Junto a los estribos, la estructura se remata con dos diafragmas inclinados que cierran los extremos del arco.

El arco descansa en cada extremo sobre un único apoyo metálico en casquete esférico con teflón, de 1800 toneladas de capacidad, que materializa la articulación permitiendo el giro en todas direcciones. Para estabilizarlo horizontalmente, el puente lleva también un taco en cada extremo, a la altura del tablero, que apoya lateralmente en otros dos tacos del estribo impidiendo el movimiento transversal en cabeza. El contacto entre el taco del tablero y los del estribo se realiza mediante sendos aparatos de apoyo de neopreno zunchado de dimensiones 300x300x63(48) mm.

Los estribos son piramidales, formados por muros triangulares inclinados. El muro frontal es un triángulo homólogo con el del extremo del arco, pero de mayores dimensiones. Toda la cimentación es directa sobre la roca granítica sana, que aflora, en general, a menos de dos metros de profundidad. La cimentación del arco está integrada dentro del estribo y consiste en un prisma trapecial con la inclinación necesaria para transmitir al terreno las reacciones de la bóveda, que tienen una componente horizontal muy importante.

La obra se realiza en hormigón armado y quedan bien patentes las marcas de las tablas de la cimbra en el encofrado. También hay intención de destacar en relieve ciertas líneas geométricas como son la horizontalidad de las impostas así como la curvatura en boquillas. En cubierta, barandillas de hierro en doble estructura solidarias a base de cuadradillo de varios calibres soldados y pintados de azul, actualmente con deterioros y óxidos en algunos puntos. Su presupuesto ascendió a 773.000 euros. Dado el carácter de zona de paseo que se le dio a las márgenes del río entre los dos puentes y con posterioridad a la obra, se hicieron unas estrechas escalinatas pegadas a las aletas de hormigón en ambas cabeceras, de factura más grosera y que permiten la bajada al lecho del río y márgenes para transitar por las veredas que se han ido formando y acercarse si la fronda lo permite al puente de Herrera.

Este puente es una maravilla formal, un prodigio de diseño conseguido mediante volúmenes simples, como el prisma y el cilindro elementales, que alcanza una pureza difícilmente igualable. Nada en el resulta nuevo, pero la reinterpretación de formas estructurales ya consolidadas, manteniendo toda su eficacia estructural, es sobresaliente. Y, como en el de Herrera, el arco está tratado como una ausencia, el resultado de una sustracción en la mole principal, que si en Herrera era un prisma rectangular, aquí es un prisma triangular. Además, el arco tímpano alude, en cierto sentido, al trasdós escalonado de Herrera, la primera tentativa de solidarización entre ambos elementos.

Pero más allá de estas referencias a la obra vecina, el puente es un compendio de sabiduría histórica y evocaciones al pasado, siendo una composición tan moderna. Porque, formalmente, también puede leerse como un puente clásico de fábrica, con los biseles tipo “cuerno de vaca” de Perronet llevados al límite: todo el tímpano se convierte en un gran “cuerno de vaca“; es la habitual transición entre el arco carpanel de la bóveda y los arcos escarzanos de las boquillas, pero ahora el arco escarzano es el de la bóveda y los arcos de las boquillas son de radio infinito y se confunden con la imposta. Su carga simbólica evoca referencias de obras como las de Melum, Perronet, Over o Telford y existe una preocupación por el funcionalismo y por su caracter economicista que quizás, se verá confirmado en los movimientos más modernos. Por eso creo que este puente es fundacional e inaugura una forma de proyectar entre lúdica y audaz, formalmente muy atrevida, que muy pocos años más tarde eclosionaría en un puñado de grandes obras de referencia en la expo de Sevilla-92. Eran los estadios iniciales de una nueva manera de diseñar y construir que, llegada a su apogeo, se manifiestaría como “estetizante, incoherente y jovial, ecléctica y sincrética incluso, mucho menos atenta a la función que a la forma y su embrujo”.

En nuestro puente aparecen ya ángulos no ortogonales y superficies no usuales, que luego van a proliferar en tantos puentes “de autor” hasta hoy mismo; pero si en las últimas etapas de ese recorrido lo que se enfatiza es la falta de simetría o hasta un deliberado caos, aquí todavía se aprecia un absoluto rigor geométrico. Es la misma hegemonía de la forma que gobernaba las obras de Herrera. Pero si entonces las formas eran clásicas y aspiraban a aprehender el cosmos universal, en estos tiempos de individualismo radical no son más que las ensoñaciones del autor. Cuando éste se reconoce como heredero de una tradición con la que dialoga y a la que reinterpreta, como Troyano aquí o Calatrava en sus buenos momentos, el resultado se acerca mucho a la verdad del arte como acción creadora; cuando no, el producto suele ser efectista pero banal.

Pero, tratándose de un arco tímpano, a  quien evidentemente homenajea este puente sin disimulo es al “creador” de esa tipología, el ingeniero suizo Robert Maillart (Berna, 1872-Ginebra, 1940), y a su puente de Zuoz sobre el río Inn. Porque Maillart, en 1.900, fue el primero que utiliza la sección cajón en un puente de hormigón armado. Introduce así “un nuevo concepto estructural: la bóveda inferior, los tímpanos verticales y el tablero forman, como un todo, el arco real [lo cual] representa un cambio radical en la concepción de los puentes arco”.

Con la misma configuración estructural hay dos interesantes puentes españoles que necesariamente tuvieron que influir también en la concepción de éste de Galapagar, los dos únicos arcos tímpano que llegó a realizar el ingeniero Carlos Fernández Casado (Logroño, 1905-Madrid-1988): el puente sobre el aliviadero del embalse de Cubillas (Albolote, Granada, 1954) y el puente sobre el río Caudal, en Mieres (Asturias, 1968). En el proyecto de este último participaría Fernández Troyano. El arco tiene 70 metros de luz y 9 metros de flecha, y carece de bóveda propiamente dicha. El puente se reduce a un tablero de 20 cm de canto, los dos tímpanos, de 30 cm de espesor, y tres cuchillos longitudinales interiores de las mismas forma y dimensiones que los tímpanos y una serie de vigas riostras transversales.

Es otra forma diferente de eliminar el material sobrante. Aquí, en vez del tímpano, directamente se elimina la bóveda. La función de arco la realiza la parte inferior de los tímpanos y cuchillos, pero en una altura no muy superior a la de la clave, por lo que la mayor parte del tímpano sigue siendo superflua. En un primera impresión, este puente puede parecer una viga de canto variable biapoyada, pero no es así, ya que los apoyos de ambos lados del arco tienen impedido el desplazamiento horizontal, por lo que se hacen cargo de la totalidad de las compresiones del arco. Lo que distingue una viga de un arco son las condiciones de contorno.

El mecanismo resistente del puente sobre el aliviadero del embalse de Cubillas es el mismo. El arco, de directriz circular, tiene una luz de 49 metros y unos 6 metros de flecha, con sólo cuatro cuchillos longitudinales  y un canto muy escrito en el centro del vano, de alrededor de 1 metro. En estos dos puentes es notable el sistema constructivo: para evitar las cimbras, la parte inferior de cada cuchillo está formada por un arco prefabricado triarticulado, que se coloca con grúas, como las actuales bóvedas prefabricadas. Sobre cada arco se hormigona “in situ” el correspondiente cuchillo completo y posteriormente las riostras transversales y el tablero superior.

Es una innovación respecto a los puentes de Maillart que sistemáticamente se hormigonaban sobre cimbra. También se construyó así nuestro puente de Galapagar, con cimbra, aprovechando las facilidades que ofrecía el escaso caudal del río.

Fernández Troyano es una de las máximas autoridades en puentes históricos (y modernos); es claro que su diseño está ya de vuelta y juega con toda esta historia del hormigón y con las referencias que acabamos de ver, que utiliza como y donde le interesa. Además, su puente es, de alguna forma, gratuito. Se podrían haber hecho soluciones más baratas, sin duda. Si el arco de Herrera era insuficiente, éste es excesivo; si el arco de Herrera parece pequeño para tanto cauce, aquí sobra arco por todas partes. Pero quizá también por eso es uno de los puentes más artísticos que se han hecho en España, en el sentido que le da al término Wolfgang Iser: una obra inmersa en el sentido de la tradición, pero capaz de generar significados construidos en otra esfera. Hacer eso con un puente de luz media, ir más allá formalmente, a partir del conocimiento del pasado y siendo muy respetuoso con él, sólo se logra con una gran sensibilidad. 

Y si el puente es de una brillantez máxima, el acierto es total en los estribos, siempre difíciles de armonizar con el tablero. Acabamos de ver unos ejemplos muy claros: en el puente de Mieres no hay estribos, pero el resultado es casi peor; los muros de cierre quedan muy expuestos y son de una trivialidad abrumadora, sin embargo en este puente de Galapagar se percibe una sensación curiosa, algo así como que el estribo se convierte en una lanzadera que impulsa al arco.

Me parece claro que Troyano se ha basado en el puente de Cubillas, y quiere recibir el arco con un plano inclinado, similar al de los taludes del aliviadero de la presa; en cualquier caso, la resolución es gozosa. El apoyo del arco sobre el plano inclinado del estribo es maravillosamente brutal. Todas las formas son esenciales y necesarias, el trabajo de un autor dotado de una sensibilidad espacial superior, equiparable al “gran sentido de la armonía y la proporción” que se le atribuía a Herrera. Este estribo está a la altura de las mejores realizaciones de estos elementos, inevitablemente estáticos y masivos. Entre éstas, figuran, en mi opinión, algunos de Calatrava, uno de los ingenieros que más cuidado pone en resolver esa parte esencial del puente y su unión con el tablero, y que más inspirado suele estar. No es fácil concebir una solución tan apropiada como ésta del puente de la Constitución (Venecia, Italia, 2002-2008), de una potencia y un dinamismo evidentes, para apoyar otro arco, esta vez metálico, de 80 metros de luz. Y no es fácil conseguirlo, sobre todo, en las obras más rutinarias y convencionales que vemos a diario en nuestras carreteras. Por eso, traigo aquí otro ejemplo de estribo que siempre me ha maravillado. Es de un paso superior de un solo vano, una losa de canto variable aligerada con voladizos, sobre la A-2, a la altura de Alcalá de Henares. Creo que también es de Troyano y Manterola, y realizado poco después que el puente de Galapagar: Es un diseño brillantísimo, salvando la orejeta de la esquina superior. Con un plinto troncopiramidal en el que apoya tanto el vano principal, de unos 35 metros de luz, como un pequeño vano de compensación que lo empotra parcialmente. Un estribo de una calidad inusual, que juega también con las texturas y los colores, con la elección del ladrillo de revestimiento que refiere al terreno de apoyo del que aflora.

Si algún pero puede apuntársele a la obra de Galapagar, es la deficiente ejecución, debida sobre todo a la mala calidad del encofrado, que redunda en la irregularidad de las superficies y en unos acabados del hormigón muy pobres. Y una pena que, como siempre, tengamos que hablar del absoluto abandono de las márgenes por parte de la Confederación Hidrográfica, que permite la proliferación de una vegetación que obstruye el paso del agua. Y también las vistas; no hemos podido hacer una foto general del puente entero en condiciones. Y eso que se encuentra en un entorno urbanizado y que se pretendía convertir las márgenes del río en una zona de paseo.



Para saber más: Quizás, el estudio más profundo y apasionante de esta obra civil lo elabora Javier Parrondo y que difunde en su blog  FCKEstructural del que he tomado gran parte del texto y que recomiendo leer pues es mucho más amplio, enumera notas y fuentes, conjuga la teoría del puente con la del arte y aporta variadas fotos de éste y otros puentes que relaciona con el de Fernández Troyano y Manterola.

Cómo llegar: Desde Madrid, tomando la A-6 hasta el PK 18 donde nos desviaremos por la derecha para coger la M-505 desde su PK 0 (Carretera de Ávila) hasta el PK 14,300 donde, al llegar a una rotonda, cogeremos la carretera M-510 dirección Guadarrama-Torrelodones hasta llegar al PK 9,500 (justo antes de entrar en Galapagar) y tomaremos a la derecha la carretera local M-519 hasta el PK 3  donde nos encontraremos con el cauce del río Guadarrama, el puente contemporáneo de Fernández Troyano y el de Herrera. También podemos seguir por la A-6 hasta la salida de Las Matas, en el PK 24 y seguir por la vía de servicio hasta Torrelodones para coger la M-519 y llegar hasta el puente, pero en un itinerario más feo y aburrido.














Tanda de fotos de fecha 31.01.2016



Dos fotos de fecha 18.08.2012


Panorámica cenital de la aplicación Planea-CAM, Fecha 25.01.2011





Tres fotos del proyecto con detalle del alzado, sección del tablero y articulaciones tomadas del blog FCKestructural.


sábado, 11 de marzo de 2017

PUENTE DE HERRERA SOBRE EL RÍO GUADARRAMA

PUENTE DE HERRERA SOBRE EL RÍO GUADARRAMA, Galapagar-M.

  M-519 PK 3


Viejo puente del siglo XVI, puede que sea el paradigma de las obras pontoneras renacentistas. Destruido y abandonado el puente de Alcanzorla así como el camino donde se encontraba, se decide un nuevo itinerario con destino al Real Sitio de El Escorial. En tiempos de Felipe II con la capitalidad en Madrid  y con el empeño de construir la obra magna del monasterio y palacio a los pies de la Sierra de Guadarrama, resulta necesario retocar el viejo camino de Madrid a El Escorial que, como ya he mencionado en otras entradas, era por la carretera de Castilla (actual A-6 y N-VI) hasta Guadarrama donde se derivaba por un antiguo cordel ganadero (actual M-600) hasta la zona del palacio-monasterio. Un itinerario que desde Madrid o El Pardo, se dirigiera por Torrelodones y Galapagar hacia El Escorial, ahorraría aproximadamente 18 kilómetros. Se arreglan viejas coladas y caminos carreteros en la zona con el fin de de que parezca un auténtico camino real y entre los inconvenientes que surgen está el cauce del río Guadarrama, en este punto, con más anchura y caudal. 

Hay constancia de documentos y otros testimonios por los que el propio Felipe II encarga este proyecto a su arquitecto real, Juan de Herrera (1533-1597), que ya habia construido en Madrid el Puente de Segovia sobre el río Manzanares y llevaba a cabo las obras de construcción del palacio-monasterio de El Escorial. La calzada de esta ruta se termina en 1.560 y Herrera culmina su puente entre 1.583 y 1.588. A requerimiento del rey es financiado por la orden jerónima que administra el monasterio. Los maestros de obra encargados del proyecto fueron los hermanos Juan y Pedro de Nates, canteros de origen trasmerano.

También es conocido como Puente Nuevo, ya que sustituyó al viejo de Alcanzorla. Otros lo denominan Puente de las Minas o Puente de la Parrilla ya que en claves tiene grabada una parrilla aludiendo al martirio de San Lorenzo, denominación y emblema del Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial. 

Características de la obra: Dispone de un solo vano con arco de medio punto con luz de 13,30 metros. Escoltado por dos tajamares y espolones en forma de cuña y coronados con sombreretes. Boquilla  de doble rosca. La inferior con dovelas a tizón y la superior con dovelaje en estrella para que la unión con las hiladas de tímpanos sea perfecta y armónica. Tablero horizontal con un ancho de 5,80 metros y gruesos pretiles en bordes a base de ortostatos de granito; la fijación de estos bloques en pretiles se hizo con grapas de hierro. La fábrica es de piedra de granito con dos tonalidades diferenciadas: piezas más oscuras con mayor abundancia de biotita, provenientes de canteras de Torrelodones y otras piezas más claras o blanquecinas de granito más granulado que llegaron de las canteras de El Cardín y Hoyo de Manzanares. En general, la obra de cantería es espléndida, con paramentos muy bien colocados con sillares regulares en altura, aproximadamente de 40 centímetros, y variada soga que oscila entre 40 y 118 centímetros, manteniendo las hiladas horizontales y bien dispuestas a hueso. 

Tablero de 82 metros de longitud, incluyendo zona de estribos y 4,66 metros de anchura. La calzada dispone de 3,86 metros y los pretiles tienen una anchura de 40 centímetros y una altura de 1,25 metros. 

La estructura apoya en estribos-pilas reforzados por los tajamares y cuyas basas se disponen sobre un suelo de roca madre granítica al que se llega tras excavar apenas un metro en el lecho lodoso del río sin necesidad alguna de pilotajes. Si esta peculiaridad fue una necesidad es lógico pensar que ayudó mucho a que, tras varios siglos, siga gozando de la firmitas que intuyó su proyectista ya que, pese a las incontables avenidas que habrá soportado la estructura, no se han producido socavaciones que hicieran peligrar la obra. Por último, resaltar la recuperación del enlosado original de la calzada, tras permanecer oculto durante años bajo las capas habituales de asfalto. 

Este puente ha permanecido en uso hasta no hace muchos años y dado que pertenecía a una calzada de tercer orden, más tarde carretera provincial, ha tenido que soportar la fatiga de tráficos elevados, incluyendo vehículos pesados, que circulaban alternativamente con cesión de paso. Tras algunas decisiones incomprensibles de la administración, se decidió ensanchar el tablero -como en innumerables casos a lo largo de los años 70 y 80 del siglo XX- con el hábil recurso de los tornapuntas de acero y losas de hormigón en ambos cantos que solían apoyar también en tajamares y espolones, eso sí, desnudándoles de adornos y sombreretes gallonados. Lo cierto es que se llegaron a iniciar las obras de desmantelamiento, empezando por los pretiles e inbornales. Resulta curioso y estimulante que la sociedad civil de aquellos años, quizás guiados o asesorados por la argumentación sólida de especialistas y de la propia Dirección General de Bellas Artes, paralizara el proyecto de ensanche de tal calzada y que la Adninistración reconsiderara su proyecto. Entre los años 1986 y 1989 se diseña una variante en aquel punto con la construcción de otro precioso puente que subiré pronto al blog pues le presté atención cuando trasteaba por allí fotografiando y midiendo nuestro Puente Nuevo. No obstante, no me resisto a incluir un estudio serio, constructivo y muy didáctico del puente de Herrera, de las vicisitudes por las que atravesó cuando se le quería modificar así como otras concesiones tecnico-artísticas que copio del blog FCK Estructural con citas de su autor, Javier Parrondo. Por supuesto que también hay que citar a Fernández Troyano o Navascués, figuras en las que también me he apoyado para mi trabajo sobre los caminos reales al Real Sitio de El Escorial y, lógicamente, a sus variados puentes. Leer con atención este texto en cursiva pues son auténticas lecciones y reflexiones de gran interés para los amantes o aficionados a la pontonería. 

[...] El mundo renacentista es matemático y su armonía es la de las esferas. Las formas más puras son el plano, el cubo, el círculo. El espacio medieval, aristotélico, como “lugar en el que se sitúan las cosas“, deja paso a la idea platónica de espacio, considerado como “una de las esencias del ser, que solo tiene sentido y existencia cuando está ocupado por la entidad real del objeto”. En arquitectura eso significa una vuelta a los ordenes griegos y romanos: se prefiere el muro a la bóveda, y lo sólido a lo hueco; se valora la superficie de los muros, que se realza mediante el almohadillado y se anima con elementos armónicamente equilibrados: cornisas, pilastras, etc. El puente de Herrera es prototípico de esta concepción. Hasta tal punto que en realidad este puente es un muro, de 5,60 metros de anchura. Los tajamares funcionan como pilastras, enmarcando el arco y aligerando estéticamente el muro, ya que hidráulicamente son ineficientes. El arco es un elemento subsidiario que no tiene entidad en sí mismo, se define por contraposición, es la ausencia de muro. Un único vano de 13,30 metros de luz que ni siquiera salva en su totalidad el cauce bajo del Guadarrama, en un muro de más de 70 metros de longitud. Ni una concesión más, ni un hueco más para aliviar las avenidas en las terrazas superiores.

Por eso, y a pesar de su modestia, este puente es un símbolo de poder, casi de empecinamiento, que ha subsistido hasta nuestros días gracias al granito de la sierra de Guadarrama; el de sus sillares y, sobre todo, el del terreno de cimentación. No cabe duda de que es una extensión del monasterio (lo realizaron los mismos maestros de obra y los mismos canteros  y participa del hermetismo de éste, lo cual tratándose de un puente, una de cuyas funciones principales es la de permitir el paso del agua, tiene mucho mérito.

Pero lo que más impresiona cuando se contempla en vivo es la maravillosa perfección con la que se ejecutó; aún hoy, más de 400 años después, muestra un acabado formal apabullante y una pureza de líneas excelsa. Herrera lo quiere controlar todo. Proviene no sólo de una concepción global diseñada hasta el último detalle, sino de un cuidado absoluto de la ejecución y los procesos canteriles del arte de montea: Las especificaciones que dispuso para la ejecución eran muy precisas en cuanto a la cantería (incluye el despiece de los sillares singulares: los del arco, los tajamares, el antepecho y el segundo arco), pero también en el acabado de la superficie, donde prescribe que se realice un abujardado a escoda. Y además, probablemente usaría en este puente la novedosa técnica que introdujo en los muros de El Escorial para ahorrar espacio a pie de obra y reducir el tiempo de ejecución: una suerte de prefabricación. Contra la práctica habitual de la época, pedía que los sillares llegaran de la cantera ya labrados cada uno con su forma. En obra se colocaban directamente y se daba un pulido final  de toda la superficie mural conjuntamente. Conseguía así una superficie homogénea, “arquitectónica” frente a la imagen mas irregular, “canteril”, de las fábricas medievales. Parece que los arquitectos romanos ya usaban esta técnica; en el renacimiento la concepción unitaria del arquitecto vuelve a imponerse sobre la figura del cantero. El muro será probablemente el de triple hoja de la tradición romana (descrito por Vitruvio, inventado por los romanos “buscando la rapidez”), como los de El Escorial, es decir un relleno de “froga” (mortero de cal con piedras) inserto entre los dos paramentos exteriores de sillería.

El puente tiene tajamares triangulares en ambos paramentos, rematados con sombreretes piramidales. Sobre él dice Fernández Troyano: “El puente de Herrera sobre el río Guadarrama es de una composición y un cuidado en su ejecución muy singular dentro de los puentes históricos españoles. “El despiece del arco con doble rosca, una inferior normal y una superior con el trasdós escalonado para clarificar el encuentro con los sillares del tímpano, es único en la historia del puente en España, y precursor de la solución del trasdós escalonado utilizada con profusión a finales del siglo XVIII y el siglo XIX, aunque en estos casos el escalonamiento se hace en la rosca única que forma el arco sin el desdoblamiento que se produce en el puente que estamos tratando. “Esta perfección en todo su tratamiento y la cuidada composición hacen de este puente, a pesar de su pequeño tamaño, una pieza importante en la historia del puente en España“. 

Navascués coincide con Troyano en la rareza de la solución del arco: “Desde el punto de vista constructivo (…) no tiene antecedentes en los puentes medievales ni renacentistas, y, en todo caso, habríamos de señalar vagas analogías con algunos puentes romanos” . Y cita el puente romano de Alcántara, en Cáceres, como precedente de la solución de la doble rosca montando el intradós de una sobre el trasdós de la otra. En el escalonado del trasdós de la segunda rosca ve Navascués equivalencias con uno de los primeros bocetos que Palladio hiciera para el puente de Rialto, que se conserva en el museo de Vicenza; aunque considera que Herrera no pudo conocerlo, porque el dibujo no se publicó y, como sabemos, el puente de Rialto se erigió finalmente según un modelo muy diferente, de Antonio da Ponte, y no se terminaría hasta 1591. 

Intentando completar la búsqueda de antecedentes o analogías, hemos encontrado un precedente ilustre, que sin duda conocieron Palladio “in situ”, y Herrera por referencias (aunque estuvo en el norte de Italia dos veces, primero con la comitiva del entonces príncipe Felipe y luego como soldado, con Fernando de Gonzaga, parece que no llegó a visitar Roma. 
Se trata de un puente construido más de 1.400 años antes: el pons Aelius, más conocido ahora como puente de Sant’Angelo, sobre el Tíber (Roma, 134), con 5 vanos de 18,35 metros de luz y pilas de 7,20 metros de ancho, para una longitud total de 135 metros y una anchura de tablero de 10,30 metros. Es uno de los puentes romanos más fascinantes, construido por el emperador Elio Adriano para acceder desde la ciudad de Roma a su mausoleo, lo que luego sería el castillo de Sant’Angelo. Como éste, estaba cubierto de mármol travertino, aunque el mausoleo lo perdió quedando la apariencia actual de piedra volcánica rojiza. El puente se ejecutó probablemente bajo el proyecto y la dirección del arquitecto del mausoleo, Demetrianus. Es una obra de una elegancia y una plasticidad deslumbrantes, pero lo que hoy podemos ver no es lo mismo que admiraron Palladio y Herrera, ya que de la obra romana sólo quedan los tres arcos centrales. La composición original del puente era distinta, mucho más parecida al boceto de Palladio para Rialto, con los tres arcos centrales actuales y, a cada lado, sendas rampas apoyadas en dos arquillos de menor tamaño, como se puede ver en grabados y cuadros de distintas épocas, por ejemplo, las famosas Antigüedades de Roma de Piranesi. Fue en 1892 cuando se decidió ampliar la capacidad de desagüe del puente, para lo que se diseño la sustitución de cada pareja de arcos laterales por uno único similar a los tres centrales y la elevación de los muros laterales de encauzamiento, de forma que la rasante quedó prácticamente horizontal. Parece evidente que Andrea Palladio se basó en el puente de Sant’Angelo para su propuesta en Venecia. Pero ¿lo hizo también Herrera para este modesto paso del río Guadarrama? No lo sabemos, pero el puente romano presenta muchas coincidencias con el de Herrera: es un puente realizado específicamente para acceder a un panteón real (donde será enterrado el soberano que promueve su construcción), erigido a la vez que éste y por el mismo arquitecto, y con las mismas técnicas y materiales ¿Casualidad? Puede ser, pero Herrera debía de conocer perfectamente las circunstancias que emparentaban este puente con el que a él se le encargaba. Primero, directamente de su maestro, Juan Bautista de Toledo que trabajó varios años en Roma como asistente de Miguel Ángel, Antonio Labacco o Antonio Sangallo. Y luego, a través de su magnífica colección de libros de arquitectura, entre los que se encontraban varios ejemplares con grabados de monumentos romanos, la “guía” de las antigüedades de la ciudad de Roma del propio Palladio, el libro de Labacco  o la obra de Marco Bernardo Gamucci , que incluía grabados de monumentos romanos según diseño de Giovanni Antonio Dosio.

La solución de trasdós escalonado figura abundantemente en estos libros, ya que era un recurso habitual en esas obras de la antigüedad romana, aunque no tanto en puentes como en puertas de homenaje, arcos de triunfo o en arcadas de palacios y edificios civiles. Por ejemplo, en el último de los libros citados, figura este grabado del foro de Nerva, en el que se puede ver un arco muy parecido al de nuestro puente. En realidad, esta solución era muy común en el cinquecento sobre todo en portadas. El propio Herrera la utiliza en las puertas de salida de la basílica del monasterio al patio de los Reyes.

Yo no puedo dejar de pensar que el diseño del puente, con la extraña elección de un único arco y la peculiar disposición escalonada de sus dovelas, quiere participar del simbolismo del monasterio y es una referencia al poder omnímodo del rey y a la imagen solar de Felipe II como centro del universo, identificado con el Apolo-Cristo fundador de una nueva Edad de Oro cristiana, con la que la monarquía quería reforzar su “voluntad hegemónica y expansionista“. Porque, como dice Aramburu-Zabala, este puente “es una obra real, para Felipe II, y no una obra pública”.

Los avances estructurales durante el siglo XVIII fueron notables, pero lo más curioso es que se llegó a ellos sin ninguna intención estructural. La motivación técnica de Perronet fue siempre y solo hidráulica. Todos sus avances en el diseño de puentes vienen de esa preocupación: el uso de arcos cada vez más rebajados, la pilas cada vez más esbeltas, los “cuernos de vaca“, todos son recursos para liberar espacio físico del cauce, para reducir o suavizar la presencia del puente ante el flujo de agua. Todo lo contrario que Herrera, al que evidentemente, eso le importaba un comino (aparte de que el Guadarrama o el Manzanares no son el Sena).

La perfección del puente de Herrera sigue apabullando y en su modestia es capaz de despojarse de todo elemento decorativo y, en este sentido, entronca con la ingeniería de puentes actual y formalmente se encuentra más cercano a la sensibilidad contemporánea. Su severidad viene de su visión cosmológica del mundo, lulliana y neoplatónica: la esencia del universo no es la materialidad aristotélica de las cosas, sino la armonía cósmica, por lo que el arte no debe imitar las formas exteriores sino reproducir las proporciones que gobiernan el mundo. El resultado será una arquitectura abstracta, ya que, aunque su fin sigue siendo imitar a la naturaleza, esa naturaleza, el universo, para Herrera , se reduce a líneas, planos y volúmenes  regidos por la proporción. El pretil, la imposta, el enlosado de la plataforma, todo tiene la misma calidad de ejecución que el resto de la cantería. Los desagües o imbornales se resuelven a base de ranuras practicadas en las piedras de la barandilla y se alejan del paramento mediante gárgolas cilíndricas. El enlosado del camino se ha mantenido oculto durante muchos años, bajo el firme de la carretera que cruzaba por el puente; apareció en 1985 al retirarse el aglomerado, cuando comenzaron las obras de ampliación del puente.

Afortunadamente, estas obras se pararon a tiempo y el puente se salvó de un destrozo irreparable. Cuando se planteó el ensanche de la carretera entre Torrelodones y Galapagar, allá por 1985, la primera solución en la que se pensó fue ensanchar el puente mediante voladizos laterales de hormigón, trasladando los pretiles de piedra a los bordes exteriores de los voladizos, y así comenzó a ejecutarse. Fernández Troyano nos cuenta que “esta solución levantó una fuerte polémica, interviniendo en ella la Dirección General de Bellas Artes que declaró el puente Monumento Nacional y no permitió su ensanchamiento, obligando a restituir el puente a su fisonomía original”. Provoca insana envidia ver cómo hace treinta años la ciudadanía, o las instituciones de protección del patrimonio, o ambas, consiguieron evitar lo que ahora no se ha podido con el destrozo del puente de Segovia o unos años atrás con casos aún más clamorosos como el derribo de “La Pagoda” de Miguel Fisac. Están desactivando la sociedad civil y debe ser tarea nuestra, de los técnicos, darle argumentos para defender su patrimonio. Las obras civiles son comunitarias y cada pérdida de valor es un menoscabo que sufre la ciudadanía y un síntoma de nuestro fracaso. Del Colegio, vendido a los intereses económicos de las grandes grupos constructores, nada se puede esperar ya. Ahora se vuelve a reproducir en Madrid la presión de los grupos de poder habituales y de sus palmeros para que el Ayuntamiento permita demoler la fachada del Edificio España. Afortunadamente, parece que los tiempos están cambiando. (Anota el Lobo: parece que "in extremis" la fachada del Edificio España se ha salvado; también la conjunción que forman las fachadas del edificio de Banesto y el del antiguo Banco Hispanoamericano aunque no sé bien si el del contiguo Banco Zaragozano, entra en el lote amnistiado.No ha sido así la malograda Casa Guzmán de Alejandro de la Sota y es muy probable que desaparezca la Casa Vallet de Goytisolo, obra de José Antonio Coderch y Manuel Valls. Veremos en que queda la consolidación o reforma -con grandes mutilaciones- de la iglesia de Nuestra Señora de la Fuencisla, obra de José María García de Paredes.)

La paralización del ensanche se consiguió en el último momento. Hasta tal punto que se llegaron a desmontar algunas partes del puente, como nos cuenta Fernández Troyano: “Al iniciarse las obras de ensanche se desmontó el pretil del puente, y también se desmontaron los sombreretes de los tajamares para apoyar la cimbra. La reposición del pretil y de los tajamares no se ha hecho adecuadamente porque todos los sillares se han rejuntado con mortero cambiando totalmente su fisonomía, que era de sillares en seco. Es necesario picar este rejuntado para recuperar en lo posible su fisonomía original“.

Es deplorable ver que las recomendaciones de una autoridad como Fernández Troyano no se han llevado a efecto en 30 años. Demuestra una falta de sensibilidad importante por parte de nuestra Administración. En la actualidad los sombreretes de los tajamares siguen en el estado en que quedaron entonces, con un relleno de mortero entre las juntas y un triste llagueado marcado a mano sobre el mortero fresco, como si se tratara del zócalo de cualquier chalet de la sierra próxima.

Todos los autores actuales de referencia, desde Fernández Troyano, hasta Manuel Durán o Javier León, son unánimes en la crítica a ese relleno de las juntas entre sillares con mortero de cemento: “siempre se produce un impacto visual importante, por lo general negativo, ya que modifica y falsea la fisonomía previa de la obra, oculta el aparejo original de la fábrica y, en ocasiones, algunos detalles constructivos que son importantes e incluso decisivos para el estudio histórico de las fábricas” 

Sorprende ver que en la restauración de muchos puentes, incluso en algunos de los incluidos en el plan de restauración de puentes históricos de la Comunidad de Madrid, se están incumpliendo sistemáticamente estas recomendaciones (el pastelito en que se ha convertido el puente Mocha, en Valdemaqueda, es un ejemplo notorio).

Pero además, en cierto sentido se produce una desvirtuación estructural. El propio Perronet relata como aun cuando se disponía mortero entre los sillares, se solía dejar rehundido para no transmitir las compresiones muy cerca del borde de la piedra y producir delaminaciones en los sillares.

En todo caso, es complicado ver los tajamares ya que el entorno se ha descuidado considerablemente, el puente está invadido por la vegetación de la ribera y resulta imposible acceder al pie del arco. Una pena no poder observar la estereotomía de sus sillares en el entronque de los tajamares  en los apoyos de las cimbras, como nos recomendaba Navascués , cuando todavía el acceso era posible. El cartel informativo que se puso hace 30 años se encuentra también en un penoso estado de conservación [...]

Para saber más: Las habituales referencias que incorporo para los caminos reales al Palacio-Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y que son:  El Inventario de documentos sobre el R.M. de El Escorial existente en el propio archivo de la Biblioteca escurialense para la época comprendida entre 1631-1882, obra de Benito Mediavilla Martín, donde existe correspondencia oficial sobre la necesidad de crear o rehabilitar determinados caminos, puentes y pontones de la red caminera al Real Sitio. El mapa levantado por Juan de Ugarte en 1844 que sigue el itinerario desde Madrid a los RR.SS. de El Escorial y La Granja también ubica algunas obras pontoneras. La intervención arqueológica que hizo Jesús Rodríguez Morales en el año 2007 estudiando la cronología de la Calzada de Galapagar así como el Camino Viejo y el Camino Real, con inclusión del Mapa de la Comprensión, levantado en 1.764. La vía romana del Puerto de la Fuenfría desde Segovia a Galapagar, obra del citado  Jesús Rodríguez Morales en colaboración con Isaac Moreno Gallo y Javier Rivas López y publicada en Traianvs, 2007. Existe un buen mapa del Estado Mayor del Ejército de 1.851 con el itinerario Galapagar-Navacerrada vía R.S. de El Escorial. Otro mapa militar del Estado Mayor republicano de la Sierra de Guadarrama, confeccionado en 1.935. Una obra importante es la de Pedro Navascués, titulada "Puentes de acceso a El Escorial", de 1.985. El muy interesante trabajo de Rosario Martínez Vázquez de Parga y Teresa Sánchez Lázaro, titulado "Puentes del Retamar y del Herreño sobre el río Guadarrama", publicado en la ROP de 1994 tomo 3336. Los pasos históricos de la Sierra de Guadarrama es una obra de Leonardo Fernández Troyano, publicado en 1.990 por la CAM y el CICCP de Madrid. Para la reconstrucción del Puente en el Camino de Monesterio ver el Pliego de cláusulas y condiciones de la CAM en expediente 09-CO-22-1/2004. Existe un folleto de la Ruta 9 correspondiente a la Red de Sendas del Parque Regional Medio de la Cuenca del Guadarrama editado por la CAM en colaboración con los ayuntamientos del entorno y que aportan itinerarios de los caminos reales y monumentos. Otro trabajo que puede ser muy interesante, aunque no he tenido acceso a él, es el titulado "Caminos de Madrid a El Escorial en la época de Felipe II y puentes singulares", obra de Margarita Torres Rodríguez y Fernando Díez Rubio, editado por la ETS de ICCP-UPM. Por último, en la revista del Ministerio de Fomento, Luis Solera Selvi publicó un artículo extenso sobre estos caminos y sus obras civiles bajo el título  "Huellas del pasado. Caminos Reales al Monasterio de El Escorial" en su número 660 de fecha abril de 2.016. Esta información es genérica para la serie de obras de los caminos reales que iré subiendo al blog.También el blog titulado "Los caminos históricos como recursos didácticos" en lo referente a El Escorial, ver aquí.

Para el caso concreto del Puente de Herrera, un noticia en el periódico digital Madrid Diario de fecha 21.11.2016 firmada por Javier García Martín, muy bien documentada sobre los puentes del siglo XVIII en el río Guadarrama y que aporta dos videos estupendos de estas obras civiles, especialmente desde el punto de vista geológico de su materil principal -el granito- y que están auspiciados por varios organismos académicos de Madrid como son la Fundación Madrid+d, el CSIC o la Facultad de Geológicas de la UCM. Focalizan su actuación en los puentes del Retamar, Alcanzorla, Herreño, Herrera y del Rosario. Ver aquí. El blog  FCK Estructural de Javier Parrondo -del que recojo gran información- es determinante para conocer esta obra. 

Cómo llegar: Desde Madrid, tomando la A-6 hasta el PK 18 donde nos desviaremos por la derecha para coger la M-505 desde su PK 0 (Carretera de Ávila) hasta el PK 14,300 donde, al llegar a una rotonda, cogeremos la carretera M-510 dirección Guadarrama-Torrelodones hasta llegar al PK 9,500 (justo antes de entrar en Galapagar) y tomaremos a la derecha la carretera local M-519 hasta el PK 3  donde nos encontraremos con el cauce del río Guadarrama, el puente contemporáneo de Fernández Troyano y el de Herrera. También podemos seguir por la A-6 hasta la salida de Las Matas, en el PK 24 y seguir por la vía de servicio hasta Torrelodones para coger la M-519 y seguir los pasos anteriores, pero es un itinerario más feo y aburrido.

También se encuentra en la Red de Sendas pedestres del Parque Regional del Curso Medio del Guadarrama y su entorno auspiciada por la CAM y el Ayuntamiento de Galapagar, dentro de la Ruta 6 que discurre entre Torrelodones, Galapagar y Colmenarejo y a través de la cual, se pueden ver varios de estos puentes. 

Ver los otros puentes de los caminos al Real Sitio de El Escorial:
























Tanda de fotos de fecha 31.01.2016

Vieja postal de los años 70 del siglo XX


Escribiendo sobre obras arquitectónicas desaparecidas, incorporo la famosa Pagoda de Miguel Fisac, en una acuarela del propio autor que hizo el 20.07.1999 al tiempo en que se demolía su obra.