domingo, 7 de mayo de 2017

PUENTE CANTO EN SAHAGÚN. León

PUENTE DE SAHAGÚN-LE SOBRE EL RÍO CEA.

 N-120 PK 236


Esta bella población de la extensa Tierra de Campos tiene el privilegio de encontrarse en el Camino de Santiago francés y dispone de un viejo puente por el que cruzan los peregrinos desde tiempo inmemorial las aguas de un irregular cauce que en estío baja apenas como un regato y en periodos de grandes lluvia puede producir fuertes avenidas que, en diferentes momentos, arruinaron o dañaron su precioso Puente Canto, que es como se le conoce. De hecho, hay testimonios sobre diferentes reparos de la obra en los siglos XV, XVI y principios del XVII. Aunque estas tierras estaban plenamente romanizadas y existen varias calzadas imperiales, el puente romano cercano a este enclave se encontraba a un kilómetro aguas arriba.

En realidad, Sahagún se formó a partir del siglo IX alrededor del monasterio consagrado a los santos mártires Facundo y Primitivo y siempre se alude a la vieja calzada romana, al propio cenobio y al puente. Años después el Camino Francés llegaría por el Este desde Frómista y Carrión y en Sahagún tomaba la calzada romana a León y Astorga. El auge económico que impulsó el monasterio potenció también la vía perpendicular al camino francés, la Carrera Zambrana o Zamorana que por el sur llegaba a Zamora y por el norte, remontando el curso del Cea, hasta Riaño y atravesando el Puerto del Tarna a Asturias. En la Historia del Real Monasterio de Sahagún relatada por el Padre Escalona se dice que en los siglos de esplendor se comparaba la vega de Sahagún con la vega de Granada, gracias a las derivaciones (canales) de agua del Cea y del Araduey que permitían los riegos. El monasterio fue demolido por tropas musulmanas y mandado restaurar por Alfonso III que además concedió a los monjes un coto (terreno alrededor del monasterio donde el abad ejerce su jurisdicción, con exclusión de las potestades real y episcopal). La descripción de los límites de ese territorio sirve a la toponimia menor: así, se cita “illa ponte de illa calziata” en el río Valderaduey (antiguo camino de San Nicolás y Moratinos) y al pie del antiguo puente una ermita que se decía “Santa María de la Puente de Araduey”, que sería el otro puente viejo en el término de la actual Sahagún de Campos y del que también hay ciertas noticias sobre sus rehabilitaciones.

La villa tiene un barniz de antigua ciudad palaciega que se aprecia en seguida al entrar por el famoso Arco de San Benito y también es cuna y referencia de la arquitectura mudéjar leonesa que se refleja en las torres de ladrillo con arquerías de medio punto, de sus iglesias de San Tirso y San Lorenzo. Muchos de sus monumentos históricos han sido declarados BIC y cuenta con monasterios, iglesias y casas solariegas blasonadas de gran interés.

Quizás, el testimonio escrito más antiguo que puede citar esta obra civil es el que firma el Abad Domingo en 1.113 por medio del cual se vende a Brunilde Pérez una casa y el pontem petrium, aunque se entiende que serían los derechos de pontazgo que llevarían aparejados los costes de mantenimiento. Otro documento de 1.236 informa de la donación que hace Fernando Carpintero y su mujer al Hospital de Peregrinos de un huerto y casa que linda con el Puente Pedrena, en el barrio de San Pedro y que deberemos asociar a nuestra obra civil.

En 1.643 se registra una petición formal del municipio para que se arregle su puente Mayor en la que se dice: Por la dicha villa y pegado a ella pasa el río Cea en el cual está una puente muy antigua de cantería que con las avenidas había cedido el último arco y se ha comenzado a caer y deshacer; las manguardias están dañadas y tiene su importancia dado que es paso y camino real francés para todo el Reino de Castilla, León, Asturias, Galicia y para ferias, mercados, tratos y comercios.

Lo inspeccionaron los canteros Andrés Prieto, Domingo Tarriba y Pedro Carandil que confirman su mal estado y señalan los deterioros evaluando su coste de reparación en 13.500 ducados. Hizo postura Pedro Cayón por 13.000 ducados y se le adjudicó. Se repartió entre los pueblos y villas de 20 leguas a la redonda advirtiendo el fiscal que la villa de Sahagún debería aportar la 4ª parte, aproximadamente 20.740 maravedíes. Para rebajar el montante de la obra, intervino Hernando de la Hinestrosa pujando a la baja aunque al final se retractó pese a que el fiscal aceptó su oferta. No obstante, Cayón también rebajó el presupuesto hasta 9.965 ducados. Todavía, en 1.648 figura una oferta del cantero Diego Corlado, por un monto de 7.500 ducados que tampoco se llevo a efecto. La ejecución de la obra civil la llevó a cabo el propio Pedro Cayón por la adjudicación que se le dio en 1.647 aunque se ignora su coste final.

En el año 1.662 la villa de Sahagún solicita nuevas reparaciones, uniéndose en la petición un expediente para rehabilitar el puente de Nuestra Señora de la Puente del Real Camino Francés, en el cercano río Valderaduey. Era un viejo puente de piedra, sustituido por otro de madera y que solía llevarse por delante las aguas bravas de este río en periodo de avenidas. Respecto a los arreglos del puente Canto o Mayor, se estimaba un gasto total de 8.000 ducados. Tras varios años sin hacer nada, acuden para reconocer la obra y los daños los canteros Mateo de Gargollo y Antonio de la Lastra que deben actuar sobre el puente y las manguardias dañadas y calculan un presupuesto de 92.370 reales y para la obra de la Ermita del Puente, dictan que se debe construir un nuevo puente con 3 ojos, muros de contención y un camino por un monto total de 173.233 reales de vellón.

El alarife Juan de Orejo rebajó ambos presupuestos hasta la cifra de 90.000 reales el primero y 170.000 el de la ermita. Estudiado por el Consejo Real, acepta la oferta de Orejo y se llevó a cabo la restauración, anotando que en el puente de la Ermita, se haría de fábrica de mampostería y con dos ojos.

De nuevo, a comienzos del siglo XVII, Sahagún solicitaba permiso para repartir entre los núcleos de 20 leguas a la redonda los costes de reparación del puente y las calzadas adyacentes. Lo inspeccionan los canteros Juan Díaz González y Santiago Ruíz y señalan el mal estado de la segunda y tercera pila así como de dos arcos. Consideran que se debería reedificar por completo y apuntan un coste de 14.550 ducados. El fiscal correspondiente demora la autorización dado que ya llevaba así mucho tiempo y no parecía imprescindible su rehabilitación. En el año 1.723 se desplazan a Sahagún los canteros Juan  Rebollar del Cuero y Jacinto Díaz de Vargas para inspeccionar la obra; dicen que se compone de 5 arcos siendo los tres más antiguos el primero, segundo y último y los dos centrales más modernos, junto con sus cepas, estribos y narices; los más viejos eran los que estaban más dañados; el río se había salido de madre y era necesario encauzarlo por medio de nuevas manguardias. En 1.727 se ofrece al remate Simón de Jorganes por 159.800 reales que deberían repartirse entre los pueblos de 20 leguas a la redonda y en 1.728 inicia las obras. En 1.731 Jorganes solicita el reconocimiento por fin de obra pero la villa de Sahagún le pone pleito por considerar que ha utilizado malos materiales y que no se han cumplido todas las condiciones pues apenas actuó sobre los arcos dañados, limitándose a hacer nuevas roscas en los arcos 1 y 2. Lo cierto es que lo inspeccionó de nuevo el maestro cantero Francisco Antonio de Pontones con informe favorable aunque el pueblo siguió denunciando a Jorganes; éste abandonó la obra dejando de sobrestante a Juan de la Teja Horna que debió terminarla correctamente pues hay informe favorable del inspector presbítero Mateo Ramos e incluso nuevos inspectores que acudieron allí, como Jacinto Díez de Vargas y Ventura Gómez de la Riva, apuntaron que se habían realizado hasta mejoras no pactadas. Por fin, llegó la sentencia de este largo pleito que dio la razón a Simón de Jorganes y considerando la reparación bien ejecutada.

En este punto y coincidiendo con la relevancia que se concede a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para el estudio, modificación y dictámenes de proyectos pontoneros, cabe señalar que se intenta romper la influencia que hasta entonces, tenían los gremios de cantería -especialmente los trasmeranos- en los que, grupos familiares actuaban como auténticos lobbies en las subastas, transfiriéndose las fianzas cuando era conveniente a sus intereses, pujando a la baja con asiduidad y copando muchas obras, especialmente en el siglo XVII, que se demoraban (a veces con sus correspondientes sanciones penales), se traspasaban entre ellos o se testaban en favor de sus herederos, generalmente alarifes y maestros de obra, bien es cierto que, algunos muy reputados. Ya se han citado muchos de los profesionales que -de alguna manera- actuaron o hicieron pujas a la baja para conseguir los contratos de obra de nuestro puente. Pero hay muchos más, algunos de ellos hasta llevaron la dirección de estas rehabilitaciones y que reflejo a continuación, siguiendo el pormenorizado estudio que hizo Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera en su tesis doctoral titulada "Las Obras Públicas en la Corona de Castilla entre 1575-1650: Los Puentes", presentada en la UAM, Madrid, 1.989.

Siguiendo a este investigador, deberemos citar, entre otros, a Pedro Barrón de Berrieza que en 1.647 hace una proposición a la baja para las obras del puente y aunque le ningunearon para no cederle planos y traza  del proyecto, existe sentencia a su favor, aunque se ignora si intervino fehacientemente en la rehabilitación que ya llevaba a efecto Pedro Cayón. También el maestro cantero Pedro de Cicero tiene resolución de que se le había otorgado remate de la obra en agosto de 1.610 actuando en unión de Juan de la Pedrosa y Francisco de Fonfría. Baltasar Fernández de Velasco (que había actuado en el mítico Puente del Paso Honroso), hace constar en un documento de fecha 09.11.1638 que su pariente Fernando Portilla Velasco había fallecido y que él era el coheredero de la obra del puente, con posibilidades de remate, lo que efectúa en 1.639 por 10.000 ducados; también pujó por la obra en ese año Antonio de la Huerta. Otro maestro cantero de prestigio que llevó la dirección de obra algunos años fue Domingo de Praves pues existen documentos por los que cede 1/3 de su contrata a Pedro de Llañez entre los años 1.618 y 1.620 aunque se discrepa con otro documento donde otorga 1/2 de su contrata en 1.619 a Domingo del Río, un maestro muy influyente y al que veremos mezclarse en multitud de proyectos, generalmente por evidente nepotismo entre alarifes trasmeranos. También Andrés de Zorlado Ribero declara llevar como director la ejecución de las obras de rehabilitación de nuestro puente en marzo de 1.655, siempre en compañía de su cuadrilla maestra de familiares, como son su cuñado, Jerónimo de Avendaño y la colaboración de Francisco del Río y Juan de Trujeda. El hijo de Andrés de Zorlado, llamado Diego, también actuó en una puja a la baja para llevarse alguna reparación según consta en oferta de fecha 17.03.1648 donde rebaja el presupuesto en 1.000 ducados.

A finales del siglo XVIII debió de encontrarse de nuevo en ruina y lo visita el arquitecto Pedro Nicasio Álvarez Benavides señalando que parte de los inconvenientes se debían a que en aquella zona el río se terraza, sin pendiente, por lo que origina encharcamientos y salidas de madre debido a una isleta que había surgido en medio del cauce; la obra presentaba socavación en la zona de cepas. Redactó un extenso informe y calibraba sus costes en 197.700 reales de vellón. La Real Academia de San Fernando no aprobó el informe y exigió un nuevo plano con más detalle. Encargó obra e informe a Fernando Sánchez Pertejo que éste preparó en 1.799 con un coste total de 276.000 reales; dado lo caro de esta actuación el propio Consejo decide de nuevo encargárselo a Álvarez pero no acude a Sahagún  por lo que el puente sigue sin repararse.

En 1.825 -tiempos de Fernando VII- se encarga al fraile benedictino y arquitecto Miguel Echano nuevo proyecto y planos para su reparación. Además de actuar sobre cepas y arcos, considera que hay que levantar fuertes muros de contención para sujetar el cauce en periodos de crecidas y evalúa el coste total de la obra en 618.009 reales. En esta ocasión y pese a la dispersión del presupuesto al alza, la Academia aprueba la obra. Se encarga de la dirección de la obra el propio Echano y actúa como constructor Francisco Egocheaga. Lo cierto es que una fuerte riada daña la obra a los pocos años y nuevamente se llama al arquitecto Sánchez Pertejo para que inspeccione los desperfectos  y señale responsabilidades; se cree que fue el propio constructor Egocheaga quién tuvo que asumir los arreglos y su nuevo coste para dejarlo de modo parecido a como se encuentra en la actualidad.

Siguiendo a Aramburu-Zabala en otro texto detallado abajo, cabe señalar que éste, discrepa con lo que se apunta en el inventario que hizo Fernández Ordoñez bajo el título de "Catálogo de puentes anteriores a 1.936" en donde se tasa como una obra del siglo XII. Si bien es cierto -dice Aramburu- que existía un puente medieval reparado entre los años 1.491 y 1.541, lo más antiguo de la fábrica actual se debe datar en el siglo XVII a partir de las obras realizadas entre 1.610 y 1.620 adjudicadas a Francisco de Praves y que éste, como ya he dicho anteriormente, las cediera a Domingo del Río y Pedro de Lláñez. También apunta Aramburu que hacia 1.643 el puente tenía nuevos daños y que fueron reparados por Pedro Cayón.

Sigue este autor informándonos del puente y señala nuevos reparos con posterioridad al siglo XVII. De los cinco arcos actuales -dice- sólo parecen del siglo XVII los arcos uno y dos por la izquierda (aguas arriba) con un tajamar angular en medio sin formar apartadero y que Fernández Ordoñez considera de 1.491; el resto de los arcos pudieran ser obra de los siglos XVIII y XIX aunque cabría la posibilidad de que fuera obra comenzada en 1.647, con tajamares y espolones de ángulo recto formando apartaderos, algo típico del siglo XVII. Termina Aramburu reafirmándose en que la obra se hizo sustituyéndose pedazos del puente y ello se demuestra por las fuertes pendientes de su calzada.

La última intervención documentada corresponde a las obras de remodelación que efectuó el arquitecto Eduardo Galán Mendizábal en 1.880 -período Alfonsino- con un coste de 29.278.- pesetas y en la que se utilizaron viejos sillares de una capilla derruida del Monasterio de San Benito bajo administración del entonces Abad Fray José Velázquez. Es muy probable (según una vieja fotografía de época) que se actuara sobre el primer espolón, con achique de aguas a través de tablestacas, de las que quedan algunas tablas adheridas a la cimentación y que se pueden ver con niveles bajos de caudal. Por último, la revista Madrid Científico anota que se aprueba un presupuesto de 256.316.- pesetas en el año 1.904 para acometer obras de reforma en la estructura, sin más detalle y sin conocer si se produjo la actuación. Desde entonces y hasta nuestros días, se habrán producido intervenciones menores, bien de consolidación, mantenimiento, recrecidos asfálticos y señalización viaria.

En mi opinión, es una obra civil con una impronta medieval debido a su tablero a dos aguas y pudiera ser de origen altomedieval, cuando crece y cobra importancia la Vía Compostelana. Quizás, la huella que presenta más patente sea la de obra renacentista y pese a las actuaciones clasicistas del siglo XVIII no parece que se intenten modificar trazas en arcadas, pilas o tajamares para darle un aspecto más propio de sus nuevos tiempos.  

Características actuales de la obra: Presenta una posición de cierto esviaje con respecto al cauce. Esta extensa plataforma que ha ido conformando el río, en la que se aprecian meandros, isletas y hasta salidas de madre que ocasionan derivaciones -algunas utilizadas posteriormente como canales de riego-  han originado los variados percances que ha sufrido en su historia debido a las fuertes avenidas pues hay que tener en cuenta que,  hasta la fecha, carece de regulación por medio de algún pequeño embalse que pudiera frenar las violentas embestidas de sus riadas.

Tiene una longitud total de 94 metros y dispone de 5 vanos con arcos de medio punto, algunos de ellos, peraltados en las variadas reformas que ha sufrido (este recurso nos hace pensar que en el siglo XV o XVI aún pudieran existir arcos ojivales con mayor flecha y que al transformarlos en arcos de medio punto desde los arranques de pilas, fuera necesario hacer los peraltes para mantener su capacidad de desalojo de caudal y mejor armonía). Las luces (desde aguas abajo) son de 7+7+11+10+5 metros. El trabajo de cantería en arcos, bóvedas y boquillas es variopinto, con piedra de arenisca de diferentes calibres y ensamblaje aunque predomina la buena talla; quizás es en boquillas donde hay más diversidad de actuaciones y presentan dovelas desiguales en grueso y tizón, algunas muy erosionadas que provendrán de lo más original de la obra. No obstante, se mantiene bien la rosca en boquillas e intradós y no se observan humedades o filtraciones. En el 4º arco, desde aguas abajo, sí hay distanciamiento entre la rosca y el paramento por falta de trabazón de las piezas en alguna rehabilitación. El deterioro del dovelaje de boquillas, acentuado aguas arriba, es muy evidente.

En general, el trabajo de la piedra es regular y bien asentado, con hiladas horizontales que recogen la curvatura de arcos con piezas trapezoidales de talla precisa. También hay sillarejo y mampuesto pequeño. No dispone de grandes superficies de paramentos porque las modificaciones en pilas han originado que tanto tajamares como espolones se hayan incorporado o repuesto en otras actuaciones, disminuyendo las zonas de tímpanos. Estos son tan anchos que se sobreponen a los arcos, tapando sus arranques. Así mismo, al actuar sobre basas, las pilas se han elevado para producir mayores luces y los arcos se han peraltado aproximadamente un metro en los vanos centrales. Estos reparos se debieron de producir por los continuos descalces de las pilas al encontrase con un suelo de cieno o arcillas que se desplaza o bien, a la poca profundidad del pilotaje. De hecho, junto a un espolón, se puede observar parte del emparrillado de una de las pilas muy en superficie o bien, son restos de la antigua ataguía de madera. Para evitar el grave problema de desaparición de suelo, descalces y erosión de cimientos, se procedió -probablemente en la actuación de Fray Miguel Echano- a un empedrado del lecho del río en el perímetro de la obra que se expande en ambas caras del puente y que todavía podemos apreciar su buena disposición si el bajo caudal nos lo permite.

Tanto tajamares como espolones, siempre enfrentados, tienen una planta triangular en cuña y llegan hasta cubierta produciendo descansaderos, salvo el primero (desde aguas arriba, margen izquierda) que lo hace hasta claves y dispone de un sombrerete en hiladas escalonadas. La anchura de pilas, oscila entre 6 y 4 metros, siendo la primera por cabecera izquierda de 3 metros. Esta parte de la obra -la más cercana a la villa- es la que aparece con elementos más antiguos. Alguna pila si forma conjunto con el tajamar-espolón correspondiente en trabazón de hiladas uniformes; no así en las zonas altas de estos, que corresponden a obra nueva. Los largos muros de contención, de piedra caliza, están muy disminuidos con respecto a algunos proyectos anteriores aunque quedan lienzos de buen sillar, el izquierdo formando aleta longitudinal al cauce.

Sobre claves, una imposta de caliza sobresaliente que soporta los pesados pretiles del mismo material en dos hiladas de amplios sillares asegurándose con machihembrado de grapas de hierro, sin albardillas. Tablero a dos aguas con abocinamiento en cabeceras; se encuentra equilibrado pues cada una de las rasantes mide 47 metros hasta el cenit, que coincide con clave del arco central. El ancho del tablero es de 4,60 metros, perteneciendo a la calzada de hormigón asfáltico 3,10 metros, estrechas aceras de 35+10 centímetros y otros 30x2  centímetros a pretiles. Dada su angostura, se permite la circulación alterna por medio de semáforos; existe una limitación de MMA de 12 toneladas. Dispone de iluminación en uno de los andenes (parte naciente) por medio de farolas. Dispone de una cruz de término en cabecera izquierda aunque de reciente talla y que imita a los viejos cruceiros del Camino.

Su estado actual no es bueno y requiere una intervención para tratar la piedra y reponen piezas en muy mal estado. En los muros de contención también se observan deterioros, corrimiento de hiladas y falta de algunos sillares.  Hay elementos extraños junto a la obra como herrajes abandonados y estructuras de soporte de maquinaria de bombeo fuera de uso que deberían eliminarse. Aunque en marzo del año 2.012 se procedió a la restauración de las riberas del Cea en la localidad, no se observa que esta intervención haya favorecido el medio donde se encuentra nuestro puente ya que sigue habiendo demasiado matorral y flora junto a estribos y pilas y tampoco parece que se haya actuado sobre taludes y manguardias. La obra la llevó a cabo la empresa Eulen, tuvo un coste de 454.000.- euros que se financiaron por la CHD, la Junta de Castilla y León y el propio Ayuntamiento y que se compensan con las ayudas que otorgan los fondos FEDER. En el año 2.015 el periódico Diario de León se hacía eco del deterioro que sufre este puente y así sigue según compruebo en mi visita.

No he observado que existan señales de dirección hacia el monumento ni tampoco hay carteles o paneles que informen sobre su historia; no deja de ser curioso ya que es un puente por el que circulan miles de visitantes (peregrinos) pues es paso obligado del Camino de Santiago y es una estructura muy fotografiada. Aguas arriba, existe un esbozo de parque con algunos árboles, áreas de descanso y juego. A través del paseo que linda con el cauce, aguas arriba, se llega a diferentes ingenios relacionados con molinos y batanes donde se pueden contemplar arcadas de buena fábrica de ladrillo, caces y canales de derivación, edificios, muelas y otros elementos que se encontraban extramuros de la vieja villa, precisamente anejos a las altas tapias de uno de los monasterios.

Para saber más: El historiador Inocencio Cadiñanos Bardeci, como siempre, es el que se ha peleado más en los viejos archivos, descubriendo legajos polvorientos y documentados notariales que citan a muchos intervinientes en las obras del Puente Canto y que recoge en un extenso artículo titulado "Puentes de León" publicado en la revista Tierras de León, número 113 del año 2.001. También bucea en amplios archivos históricos el citado Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera cuya información da a la luz en su extensa tesis doctoral ya mencionada y titulada "Las Obras Públicas en la Corona de Castilla entre los años 1.575 y 1.650: Los Puentes", presentada en la Universidad Autónoma de Madrid en 1.989. Aunque con mayor brevedad, también lo trata en su libro "La Arquitectura de puentes en Castilla-León entre los años 1.575-1650" editado por la Junta de Castilla y León en 1.992 y de la que he copiado textualmente alguna de sus opiniones al respecto. La web de la CHD (Confederación Hidrográfica del Duero) tiene una pestaña donde recopila el Patrimonio Hidráulico de la cuenca del Duero y facilita información de esta obra, basándose en el extenso trabajo -ya citado- de JAFO titulado "Catálogo de puentes anteriores a 1.936". Como siempre digo, es improbable que la prensa escrita recoja alguna noticia interesante sobre pontonería, salvo los casos de puro sensacionalismo por derrumbes o accidentes de vehículos producidos en ellos, no obstante y en este caso, el interesante periódico El Diario de León publicó un extenso y serio artículo de opinión sobre el Puente Canto, bajo la firma de P. Albano en su edición de fecha 04.09.2002. También lo trata el trabajo titulado "La construcción del territorio: Caminos y puentes en Castilla y León" página 53, Año 2.004 cuyos autores son Pilar Chías Navarro y Tomás Abad Balboa, apoyándose en citas de Fernández Casado, 1980;  Gómez Moreno, 1.980; Vázquez de Parga, Lacarra y Uría, 1.981; y los propios autores en otro trabajo de 1.988. El compendio de "Artistas cántabros de la Edad Moderna" de María del Carmen González Echegaray et al., editado por Institución Mazarrasa-Universidad de Cantabria, 1991 ofrece información sobre varios canteros trasmeranos que actuaron de alguna manera en las rehabilitaciones de este puente. Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional. El blog joseluisluna.com. La web especializada en puentes Puentemanía, aporta buenas fotos aunque tiene errores en dataciones. La Wikipedia, en la voz de Sahagún aporta amplia e interesante información de la villa y hasta de nuestro puente. La web sahagundigital.com, entre otras cosas, aporta la foto en la que se actúa en el primer espolón, probablemente la intervención de Galán Medizábal. Para lo relevante de la preciosa carretera nacional N-120, conocida como Camino de Santiago que a través de 666 kilómetros une las localidades de Logroño con Vigo, dando a conocer su itinerario, paisajes, localidades que cruza y patrimonio lineal -incluyendo puentes-, me remito a los artículos que escribí para la revista Solo Camión en los números 317, 318 y 319 de julio, agosto y septiembre del año 2.016.

Cómo llegar: Como digo en el título, se encuentra bajo la influencia de la mítica calzada nacional N-120 (Camino de Santiago) en su PK 236 que atravesaba desde antiguo la villa y salvaba el cauce del río Cea por este puente; actualmente lo hace por la variante. La vía rápida es la autovía A-231 (Burgos-León) con salida en el PK 55 para acceder a Sahagún. La nacional N-601 (Madrid-León) tiene una derivación en el PK 288 (Castrovega de Madrigal) que enlaza con la N-120 hasta Sahagún. Un itinerario interesante es el que comprende las calzadas provinciales LE-234 y LE-232 que desde el nacimiento del Cea en la Montaña Oriental del Sistema Cantábrico, entre Prioro y Tejerina, sigue un eje vertical hacia el S, muy cerca siempre del cauce de nuestro río, pasando por Puente Almuhey y acabando en Sahagún.





Dos tomas de los trabajos en una ataguía junto al primer espolón, probablemente en 1.880 cuando intervino el arquitecto Eduardo Galán. Blog de sahagundigital.com


Salida de ganado por la cabecera derecha, Se observa que en aquellas fechas existía una escalera hacia el cauce por el lado izquierdo. Foto de 1.923 del blog sahagundigital.com


Foto-postal de los años 30 del siglo XX. Web todocoleccion.net


Foto-postal coloreada de los años 40 del siglo XX. Web todocoleccion.net


Estado del puente hacia 1.960 en una fotografía del libro "Historia del Puente en España" de Carlos Fernández Casado, CSIC, Madrid-2008



Instantáneas comparativas (sin fechas) del blog de joseluisluna.com


Curiosa foto del año 2.010 donde se aprecia claramente la desembocadura del canal de Sahagún al río Cea, a unos pocos metros de nuestro puente, aguas arriba. Blog leonocio.es



Dos instantáneas en las que se aprecia la variabilidad de caudal del río Cea, según estación meteorológica, sin fecha. De la web de la Confederación Hidrográfica del Duero- Patrimonio Hidráulico del Duero. 


                                      


                                      


































Tanda de fotos de fecha 28.12.2016


DIFERENTES DETALLES DEL COMPLEJO DE INGENIOS, MATERIALES, ARCADAS, CACES, MUROS Y RESTOS DE MOLINOS Y BATANES EN EL CANAL DEL CEA






















Tanda de fotos de fecha 28.12.2016























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